A la mañana siguiente me desperté muy abatida, había tenido un sueño muy raro. Miré la hora, eran las cinco y media, todavía tenía suficiente tiempo para darme una ducha. Fui al cuarto de baño y dejé que el agua callera sobre mi piel. Ahora me sentía mucho mejor, pero sabía que no duraría demasiado tiempo. Después de relajarme por una hora bajo la ducha, decidí vestirme y bajé a desayunar. Aunque como de costumbre no tenía hambre, decidí tomarme un buen café con leche y unas tostadas con manteca. Al menos eso me mantendría despierta. Después de todo, me había dormido más tarde de lo normal anoche y hoy me había despertado más temprano que el resto de los días. Así que si quería mantenerme despierta durante la hora de matemática, el café era indispensable. Fui a buscar mi mochila y cuando me estaba despidiendo de mamá note que algo no estaba bien. Alrededor de ella se veían un montón de luces de un rojo suave. Pero en el momento en que me tocó el brazo preguntándome si me encontraba bien las luces desaparecieron. Me quedé atónita, pero no podía decirle lo que me pasaba, así que simplemente simulé haberme quedado tildada y me fui.
En el exacto momento en el que cerré la puerta de mi casa Chad estaba saliendo de la suya. Nos saludamos de lejos y luego me dirigí hacia donde él se encontraba. Cuando nos encontramos simplemente nos miramos el uno al otro por un instante. Se sentía perfecto. Casi creí que lo era, hasta que luces similares a las que habían aparecido alrededor de mi madre fueron tomando forma, la diferencia es que las de Chad eran de un azul claro. Esto estaba comenzando a asustarme, así que decidí contarle lo que había pasado minutos antes. Le pareció raro, pero no se sorprendió tanto como creí que lo haría. En fin, Chad y yo necesitábamos hablar. Lo que había pasado ayer no podía quedarse como estaba, estaba a punto de hablar pero él me ganó de mano
– ¿Vamos a hablar o vamos a fingir que nada sucedió?
– Estaba por hacer exactamente la misma pregunta… ¿Qué quieres?
– Lizzie, yo te quiero a ti
– Y yo a ti, pero…
– Quiero estar contigo Lizzie ¿Y tú?
– Yo… Sí… Supongo… Yo… Claro que quiero estar contigo Chad –Él simplemente sonrió, luego me abrazó, me dijo que me quería, y me dio un beso. Entre tanto se me ocurrió mirar mi reloj pulsera y faltaban cinco minutos para llegar al colegio, así que tuvimos que correr para llegar a tiempo. Durante la hora de matemática estuvimos bastante tranquilos. No pasó nada sobrenatural. Pero cuando salimos al recreo vimos a la señorita Madeleine sentada en un banco llorando. Después de lo sucedido por la mañana, había estado tranquila todo el día de ayer; pero hoy por la mañana había encontrado en el espejo rallado miles de veces la palabra
– PERDON –Dijimos Chad y yo a coro y antes de que nuestra profesora pudiera decir nada más
– Exactamente… Pero ¿Ustedes cómo lo sabían?
– Porque ayer en mi casa pasó lo mismo, y muchas otras cosas…
– ¿Cómo que pasó lo mismo?
– Sí, estábamos en casa de Lizzie y comenzaron a pasar muchas cosas extrañas… Llegamos a la conclusión de que fue un fantasma y… –Antes de que Chad pudiera decir nada más sonó la campana y tuvimos que volver a los salones. Por suerte tuvimos inglés, la cuál es una clase que no requiere demasiada concentración ya que desde primer año estamos trabajando los mismos temas. Al principio estuvo todo tranquilo pero en un momento la profesora estaba explicando y se puso toda blanca, y comenzó a escribir, en cuánto escribió la primera letra sabíamos exactamente lo que estaba pasando. El fantasma la había poseído para que escribiera la palabra Perdón. En cuanto salió del transe borró la palabra sin comprender del todo quien la había escrito pero no dijo nada, simplemente se sentó y siguió con su clase. En cuánto termino la jornada escolar fuimos a mi casa para intentar develar el misterio. Por suerte pudimos hacerlo en paz, ya que, aparentemente hoy el fantasma había decidido no molestarnos nuevamente. Espero que no le haya causado más problemas a Madeleine… En fin, Chad y yo estuvimos revisando las cosas de mi abuela para ver si se nos había pasado algo y por sorpresa nuestra, había un libro que no habíamos visto. Era negro y tenía el nombre de mi abuela escrito en dorado, dentro de él había un montón de cosas escritas. Parecían recetas; en cierta forma lo eran, pero no tenían nada que ver con comida. Eran hechizos. Ése era su diario. Mi abuela era una hechicera. ¿Cómo puede ser que mi mamá nunca me haya dicho eso? Tenemos que hablar pensé No puede ser que mi abuela fuera una hechicera y mamá no me lo dijera. Estaba muy enojada con ella. Esa podría ser la explicación a lo que me pasó con los colores. Tengo que averiguar más. Quizás debería leer algunas de las cosas que mi abuela escribió en su diario. A las seis de la tarde Chad se fue a su casa y yo me quedé haciendo algunos ejercicios de inglés que no había completado. Hoy mamá llegaría tarde del trabajo así que comí un sándwich que me había dejado preparado en la heladera y me fui a dormir. Mañana hablaríamos, pero por ahora, necesitaba descansar.
pero si esta suuper!!.. te felicito.. te extrañaba muuchp pero mucho mucho mis felicitaciones al chef!.. ajaj eres grande chica!.. sigue asi vale!?. .y recuerda que estoy al pendiente!
ResponderEliminarEl lo mas!! xD segui publicando pliis!! =D
ResponderEliminarme encanta... puede ver las auras??? =O
waaooo.... esta genial!! segui asii!! L)
TE AMO MUCHIIISIIMOO AMIIGAA!! L)
Anhii•~~
AAAWWWW Que bueno que te gusta Anhii!! Yo tmb te quiero amiga! Este chapter era para vos obvio
ResponderEliminarSol♥ (No comento desde mi cuenta xq ni ganas de entrar)
Dale, hace dos meses que no ecribis. Que pasa? me parece que me voy a buscar otro blog que se ponga al día.
ResponderEliminarNo estuve bien emocionalmente conmigo y me estuve recuperando... Ahora estoy vuelta en mi pero no escribi nada todavia. Prometo que lo voy a hacer
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